Moría por ir de viaje a Sri Lanka, tenía el gusanillo y el detonante para que mis ganas incrementaran hasta el infinito y más allá, fue la última edición de «Pekin Express» que transcurría en parte en este país (madre mía qué lejano suena esto ya).
La gente parecía de lo más maravillosa y acogedora y yo, quería poder vivirlo de cerca.
Aunque se puede encontrar información por internet, Sri Lanka todavía es una gran desconocida para muchos, y es que el país del té está todavía alejado (pero por poco tiempo) del turismo de masas.
Justo por esto, las voces que recibía era de que era un país caro, con pocas infraestructuras para el turista, difícil de recorrer… y eso hasta ahora, me había disuadido.